»Imperfección y fragmentos« es el espacio de la contradicción, el lugar de lo singular y lo plural, de lo local y lo global.
Pedro Terán
La incorporación del principio collage y un asomo al ensamblaje se hacen presentes en mi trabajo a inicios de la década de los sesenta, en Caracas. Ya para 1965, en la ciudad de Roma, el collage y el recurso técnico de la calcomanía o transferencia de la imagen fotográfica aparecen como rasgo definitorio en una producción que sería exhibida, al año siguiente, en una muestra individual realizada en el Ateneo de Caracas. Este prematuro asentamiento iconográfico en mi obra inicial proviene de un interés en la reproducción mecánica y masiva, que guarda cierta afinidad con el trabajo de creadores como Robert Rauschenberg y Mimmo Rotella, entre otros.
Estas líneas son pertinentes para introducir el debido y correcto posicionamiento del uso de algunas maculaturas en la exposición »Imperfección y fragmentos« No se trata de repetir o reiterar un medio, o de agregar más máculas a las ya existentes. Se trata de, a partir de la “imperfección”, ofrecer una diferenciación con la muy extensa tradición de la recuperación de los desechos impresos en la práctica artística. No intento aprovecharme del error ni rescatar un pliego desechado. No persigo la estetización de la mácula y mucho menos, un fatuo reciclaje. Tampoco entrar en el juego del palimpsesto. Se trata, sí, de formular un nuevo sentido crítico que le permita a la imagen escudriñarse a sí misma trazando un puente entre el presente y la obra originaria: una atemporalidad donde orbitan y coexisten collages, calcomanías, el accionar del cuerpo, los polagramas y otras imágenes para sumergirnos en una especie de dispositivo del símbolo. Resulta significativo que estas maculaturas, desde su planitud, nos sugieren una tridimensionalidad emparentada con la realidad y con nuestro mundo subjetivo. La estrategia empleada se fundamenta en el uso del pliego mal impreso, que se desecha por manchado, aunado a la técnica del collage y la representación fotográfica con la finalidad de obtener un resultado que favorezca el imaginario de lo real.
En lo relativo a »fragmentos« el enfoque es otro. El carácter performático e instalativo de las obras nos sitúa en una reflexión y problematización del espacio expositivo conducente a la localización del espacio real y su tiempo. A la ubicación del receptor en el lugar de lo sensible y lo crítico. Diría que estos fragmentos guardan cierta semejanza con el holograma cuyas trizas contienen la totalidad. No importa lo quebrado o dividido, pues el fragmento siempre será eco de un todo.
En conjunto, tanto los collages-maculaturas como los fragmentos presentan ideas que nos aproximan a lo paradójico, al desmoronamiento de un mundo negado a mirarse en el espejo de su imperfección. En ambas propuestas la mácula persiste y la posibilidad de lo tachable, también.
»Imperfección y fragmentos« inaugura el viernes 23 de mayo a las 4:00 pm en el Secadero 2 de La Hacienda la Trinidad Parque Cultural
